Océanos de Fuego | Ángel con piel de tiburón
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Ángel con piel de tiburón

Artículo

El tiburón ángel es un fascinante animal. Un pez que parece haberse quedado a medio camino entre los tiburones típicos y las rayas. Este escualo tiene un carácter dócil que permite observarlo en libertad con toda tranquilidad, pero no podemos olvidar que se trata de un animal salvaje. En este artículo conoceremos muchos detalles sobre este animal, los aspectos más representativos de su vida y  su comportamiento frente a nosotros. Analizaremos su vida y costumbres para poder conocer un poco mejor a este “Ángel con piel de tiburón”.

 

Ver nadar a un angelote es todo un espectáculo. La parsimonia de sus movimientos minimiza el consumo de energía y denota la confianza en sí mismo de los grandes depredadores de la familia de los escualos. Un animal extinto en otros lugares y que sobrevive El angelote o tiburón ángel pertenece a la clase Condrictios, o lo que es lo mismo, a la categoría de los peces cartilaginosos, donde se engloban los tiburones, rayas y quimeras. Dentro de esta gran familia de peces, los tiburones ángel pertenecen a la subclase de Elasmobranquios y, por supuesto, nuestro protagonista utiliza dos filas de cinco branquias bajo su cabeza para respirar, extrayendo el oxígeno del agua de mar. Dentro de esta subclase se encuentra el orden al que pertenecen los angelotes: Los Esquatiniformes, con 18 especies distintas. La especie que más avistaremos en nuestras inmersiones es el Squatina Squatina y en ella nos centraremos.

 

Animal Espectacular

Este tiburón, al contrario de otras especies, es bentónico y pasa gran parte de su tiempo descansando sobre la arena. Está perfectamente diseñado para cazar a la espera. Su cuerpo es deprimido y ligeramente delgado. Aletas dorsales triangulares, con vértices amplios y redondeados; el origen de la primera aleta dorsal comienza por detrás del extremo posterior de las pélvicas. Aletas pectorales moderadamente anchas, con el extremo posterior amplio y redondeado. Lóbulo superior de la caudal triangular, con su ápice amplio y redondeado; el lóbulo inferior es muy corto y también redondeado.

Su cabeza es ancha y aplanada con una gran boca en el extremo. Su boca está provista de entre 8 y 12 dientes en cada mandíbula. Sus dientes son puntiagudos, con cúspides estrechas y cónicas, y la base ancha y expandida, con los que sujeta a sus presas. El mecanismo de la boca es protráctil y sobre ella posee varios apéndices nasales.

Sus ojos son inmóviles y planos. Se encuentran en la parte superior de la cabeza y están bien camuflados, pues casi pasan desapercibidos.

Es ovovivíparo aplacentario, y miden al nacer entre 20 y 30 centímetros.

Los adultos por lo general alcanzan tallas de entre 1,20 a 1,6 metros y se habla de ejemplares de dos metros, aunque puede deberse a avistamientos de otra especie. Su piel dura, como la de todos los tiburones, está formada por diminutos dentículos, que le dan esa sensación tan característica al tacto de suavidad en una dirección y de papel de lija en la otra. Su dorso es de color gris con una variedad de tonos desde el amarillento al blanco. Para un perfecto camuflaje toma los tonos y contraste del sustrato del fondo donde habitualmente se camufla. Es decir, que en una arena muy blanca, la piel de los angelotes será más clara y en fondo oscuro su color será más atenuado. Tiene dibujos asimétricos en el lomo para confundir su dorso sobre la arena o el fango. Estos dibujos son únicos en cada individuo permitiendo identificar a ejemplares que visitan las mismas zonas año tras año. Su vientre es de un blanco casi perfecto y la piel es un poco más blanda donde sólo destacan las branquias bajo su cabeza.

Se desplaza impulsándose con su poderosa cola con movimientos ondulados y parsimoniosos. En los desplazamientos, los angelotes minimizan al máximo el gasto de energía y siempre que pueden planean, utilizando sus aletas pectorales a modo de alas. Con una forma hidrodinámica eficaz y al carecer de vejiga natatoria, estos escualos necesitan impulsarse con su cola para ascender y para descender planean aprovechando su impulso inicial, realizando el mínimo esfuerzo.

 

¿Cómo y Dónde viven?

Los tiburones ángel son naturales de los mayores océanos pudiendo verse algún representante del orden de los Squatiniformes en el Atlántico, Pacífico e Índico. Como ya he dicho, en Canarias la especie que podremos observar con más frecuencia es el angelote típico, Squatina Squatina. Su distribución en nuestro país va desde el Atlántico al Mediterráneo, pasando por el Cantábrico. Pero en estos lugares se presupone extinguido y donde verdaderamente es frecuente es en Canarias, siendo para las islas afortunadas un aliciente más para el buceo en sus transparentes aguas.

Es un pez demersal que vive desde los 5 metros hasta los 150. Su comportamiento lo lleva a buscar aguas más frías y profundas en verano y otoño. Regresa a aguas poco profundas en invierno y primavera aunque por distintos motivos. En invierno podemos ver junto a la costa a machos y hembras que vienen en busca de aguas propicias para aparearse. Para ello se acercan a aguas someras y fondos de arena ideales para la caza y el apareamiento.

Con el comienzo de la primavera comienzan a llegar las hembras de angelote preñadas que encuentran en las pequeñas calas y playas el lugar idóneo para parir a su progenie. Pueden tener entre 2 y 10 crías. El angelote recién nacido es una réplica exacta de sus padres y desde su nacimiento comienza a comportarse como tal. Caza a la espera pequeños peces y crustáceos. Llegado el momento, como los adultos, se irá a aguas más profundas y ricas en alimento que garanticen su subsistencia.

El angelote vive la mayor parte de su tiempo sobre fondos arenosos o fangosos semienterrado, con una ligera capa de sustrato que deposita sobre su cuerpo con movimientos ondulantes de sus aletas pectorales. De esta manera, totalmente camuflado, aguarda a que alguna presa se acerque a sus fauces. Este tiburón puede permanecer oculto en una zona varios días seguidos y, si su espera tiene éxito, seguirá en la zona durante semanas mientras dure el alimento y las condiciones sean propicias.

Su alimentación consiste principalmente en peces aunque no descarta moluscos como la sepia y algún que otro crustáceo como camarones y gambas. Su técnica consiste en esperar a que su presa pase junto a su boca. Cuando calcula que está lo bastante cerca y que tendrá éxito en su empresa, lanza su boca protráctil y arquea su cuerpo hacia arriba. En una fracción de segundo el rápido movimiento de apertura de la boca y la exhalación de agua por las branquias genera un vacío que ayuda a atraer a la incauta presa hacia sus fauces quedando apresada entre sus mandíbulas sin haberse dado cuenta de lo que ha sucedido. Este es uno de los movimientos más rápidos de la naturaleza y poder verlo en vivo es todo un acontecimiento.

 

¿Cuándo y dónde verlos?

Como hemos dicho esta especie se da por extinta en muchos de los lugares de distribución, siendo las Islas Canarias el único lugar del mundo donde se pude realizar un buceo con estos tiburones. De entre todas las islas destacan por el número de avistamientos las más orientales, y a excepción de algunos puntos en el resto de las islas Lanzarote es probablemente el mayor paraíso para esta especie. Esto es debido, en parte, a que el angelote prefiere las aguas moderadamente frías y que en Canarias se produce una diferencia de temperatura en el agua del océano de 2ºC menos en el extremo oriental del archipiélago.

A pesar de que se pueden ver angelotes durante todo el año, existe una temporada con mayor probabilidad de avistamientos. El comienzo de la temporada se produce en diciembre y coincide con la llegada a aguas someras de los adultos. En pleno invierno podemos contemplar a varios ejemplares por inmersión e incluso como algunos machos persiguen o reposan junto a hembras. Es más difícil ver la cópula de estos escualos, aunque se han producido avistamientos que verifican que en las islas acontece por esas fechas. La temporada álgida del angelote concluye a principios de verano con avistamientos de pequeños angelotes recién nacidos que, a pesar de su corto tiempo de vida, ya poseen el instinto y las cualidades del gran cazador que llegarán a ser.

Como podemos intuir, la vida del angelote está sujeta a los cambios estacionales de temperatura en el agua de mar. Este hecho queda patente cuando comprobamos que las oscilaciones en la temperatura del océano influyen en la presencia de escualos. Un ejemplo práctico de esta influencia se puede observar en Lanzarote. Más concretamente en Playa Chica donde buceamos desde hace muchos años los angelotes son claramente amantes de las aguas entre 18 y 21 grados centígrados. Hemos podido registrarlo durante muchos años y siempre entre las estaciones de invierno y verano.

 

Verdades y mitos sobre el angelote

Básicamente y utilizando la lógica debemos ser consientes de que se trata de un pequeño tiburón de no más de metro y medio, y su principal reacción cuando se le molesta es la de tratar de huir. Incluso en ocasiones si se siente descubierto nos puede amenazar abriendo su boca para mostrar sus dientes, aunque si no le hostigamos no tiene porqué ocurrir nada.

Pero cuidado, no deja de ser un animal salvaje que puede reaccionar de forma imprevisible y mordernos. Todos los años los angelotes muerden a algún buceador, pero sus pequeños dientes sólo suelen causar daños superficiales.

Es posible que escuches alguna anécdota en las que se relata cómo un angelote sin ser molestado atacó e incluso mordió a un buceador. Realmente la mayoría de los ataques realizados por este escualo son provocados. Este hecho es más patente en las zonas de buceo compartidas frecuentemente por los buceadores y los tiburones ángel. La mayoría de los ataques se producen cuando algún “guía intrépido” molesta al animal tirando de su la cola o levantando su cuerpo para provocar su huida. Este proceso se repite una y otra vez a lo largo del día en los destinos de buceo y esto llega a irritar a los angelotes. Es por tanto entendible como este pacifico animal pueda llegar a sentirse acosado. Tanto como para que se desencadene algún ataque en principio poco explicable y que mejor analizado parece una reacción natural al hostigamiento.

De todas formas con un poco de práctica se puede reconocer cuando un angelote está predispuesto a atacarnos. Normalmente todos los escualos realizan gestos característicos ante un ataque y el angelote no deja de ser un tiburón. Los rasgos ostensibles previos a un ataque son los siguientes: aletas pectorales exageradamente levantadas, lomo encorvado hacia arriba, batir de mandíbulas y abrir la boca.

Los ataques de angelotes a pesar de no ser frecuentes suelen tener un patrón muy característico. El tiburón se despega del fondo bruscamente y girándose hacia el buceador se lanzará hacia él, batiendo las mandíbulas y persiguiendo a su víctima durante un buen rato. Tratará de morder cualquier parte que encuentre a su alcance en un alarde de carácter y fuerza. Este despliegue es más para alardear de su poder que por su efectividad y si evitamos el fondo y nos dirigimos un poco hacia superficie dejará de acosarnos.

 

Algunas recomendaciones: 

Sin duda la visión de un tiburón ángel en medio de una inmersión es una gran recompensa para la mayoría de nosotros. Así lo atestiguan cientos de buceadores europeos que visitan las islas Canarias cada año con la esperanza de tener encuentros con algunos de estos escualos. A continuación detallo algunos consejos fruto de mi experiencia de bucear con estos bellos animales, para que puedas disfrutar al máximo sin riesgos.

 

Si te encuentras un angelote sobre la arena y no está enterrado, espera un poco junto a él. Seguro que se pondrá a nadar o se enterrará en breve. Los angelotes no pasan demasiado tiempo en un sitio sin ocultarse. Al realizar desplazamientos largos suelen detenerse en varias ocasiones para descansar unos pocos minutos y minimizar el gasto de energía. Si esperas y eres paciente es posible que comience a moverse delante de ti. Será toda una experiencia.

 

Cuando un angelote venga directamente nadando hacia nosotros y no realice muestras ostensibles de un ataque, podemos esperar sin miedo a que se nos acerque. En ocasiones puede pasar casi rozándonos, pero no debemos preocuparnos. Con seguridad continuará su camino en busca de algún lugar propicio para descansar y alimentarse.

 

En raras ocasiones se pueden ver grupos muy numerosos de angelotes, compuestos en ocasiones por más de diez individuos. No está claro si se sienten atraídos por el alimento o para reproducirse. Pero en estos grupos tan numerosos suelen estar los animales mucho más nerviosos y son más agresivos de lo normal. Si ves uno de estos grupos, actúa con cautela y disfruta del espectáculo.

 

Los individuos jóvenes son animales muy llamativos. Parecen una reproducción a escala de un tiburón adulto. Pero no los molestes, al nacer ya tiene los dientes y la fuerza suficiente para hacernos daño. No serias el primer buceador al que un diminuto angelote trata de intimidar.

 

Muchos buceadores acostumbrados a ver angelotes, cuando encuentran a algún ejemplar cubierto de arena, agitan su mano sobre el cuerpo del animal. De esta manera, la turbulencia que se genera en el agua levanta la arena que cubre al animal, desenmascarándolo de su perfecto camuflaje. Pero ten cuidado, nunca agites la mano frente a su cara. Podría confundir tu mano con un pez y desencadenarías el clásico mordisco con el que atrapan a sus presas.

 

Por último, no molestes a los angelotes y no le tires de su cola para incitar a que se mueva. A parte de ser un incordio para el animal, podría revolverse y provocarte heridas o incluso atacar a tu compañero. Los océanos están siendo saqueados sin control en todo el mundo. Debemos tratar de conocer y conservar la maravillosa vida que albergan nuestros mares y océanos. Aprende a disfrutar de estos bellos animales sin molestarlos.

 

Ven a conocer este tiburón con Océanos de Fuego

Fecha

20 November

Categoría

Artículos, Viajes

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